Reflexiones post-gira: #StrangerTour #USA

Con un soundtrack perfecto, este tour nos dio varias horas de contemplación gracias a los paisajes multicolor que nos guiaban días enteros en la camioneta.

Los conciertos en su mayoría fueron para un público de oídos vírgenes a los estruendos trokeros, jóvenes, viejos y hasta algunos niños fueron parte de nuestras salvajadas, menos mal, ¡siempre bien libradas!

La historia de Troker en Estados Unidos apenas comienza a contarse y sabemos que será una película larga. Un poderoso equipo estamos trabajando en esto, aquí y allá, todos aportando y maquinando nuevas rutas. Nada hubiera sido posible sin el batallón de Cadenza Artists y Greg Kastelman, nuestro agente.

Aunque la neta no tenemos por qué ser reservados en esto; nosotros también le pusimos un chingo de ganas, miren que olernos, vernos y escucharnos tantos días no es tarea sencilla. Somos 8 personas en tour, 8 pinches mundos y de todos modos nos la pasamos de huevos por decir lo menos.

Se notan los años que llevamos viajando y aprendiendo: esta vez no perdimos ningún instrumento, no quemamos equipo ni se nos extraviaron pasaportes, tampoco nos dejaron trenes o aviones, ni pagamos exceso de equipaje. Como se dijo un día al espejo cierto personaje “al cabo que ni me veo tan paisa”: parecía que dominábamos la situación (y lo hacíamos, hasta cierto punto). 

Así que el aprendizaje más cabrón fue entender que en el tour nadie tenía un rol fijo, más bien este asunto se trata de tener una buena actitud y de hacer siempre algo para que todos la pasen mejor. Ser un buen chofer, un buen cocinero, un buen bell-boy, un buen lavaplatos, un buen DJ, un buen compañero de cuarto y por supuesto, un buen borracho.

¡Que vengan más tours que todavía tenemos harto pa’guantarnos! (pero en unos días, ahorita no nos hablamos).

Fotografía: AnaRgm