Troker en el Festival de Jazz de Monterey

Por José Fernández
FB @ jose.fernandezcampos.3

El título lo dice todo. Preparándome para seleccionar los conciertos a los que iba a asistir en esta edición 59 del Festival de Jazz de Monterey, me encontré con la muy grata sorpresa de que Troker se iba a presentar en el Jazz Club. Una banda que además de la altísima calidad musical de sus integrantes, han sabido crear un estilo y una identidad propia sin caer en el cliché o en nacionalismos fáciles; que ha sabido además mezclar los estilos que los apasionan para presentar composiciones fabulosas que no lo dejan estar a uno quieto…

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Pero esto, ustedes ya lo saben.
El año pasado tuve la oportunidad también de encontrarlos en el Festival de Jazz de Montreal, donde arrasaron con su presentación, pero aquí la situación era ligeramente distinta. En Montreal (y no en detrimento a sus shows), había bastante público latino, finalmente Canadá es tierra para inmigrantes. En Monterey, no. El público era predominantemente americano, tendientes a buscar un jazz más puro, por así decirlo. Vaya, un público algo más difícil.
Pero esto no detuvo a nuestros muchachos. ¡Claro que no!
Nos encontramos afuera del concierto de Joshua Redman con Ron Miles, Scott Colley y Brian Blade. Siempre sonrientes, aunque los noté algo ansiosos… y bueno, es que yo creo que solo alguien que no entendiera la relevancia de ese preciso concierto, no lo estaría.
Al filo de las 10 de la noche entonces me apersoné en el Jazz Club para presenciar un show perfecto. Punto. Los chicos entraron en calor rápidamente, incluyendo a Diego Franco, la más reciente adquisición del equipo y pusieron a todos a brincar y bailar. Para esto, también es cierto que el horario no era fácil. En la arena había un tributo a Quincy Jones y en el Dizzys Den, otro recinto enfrente del Jazz Club, estaba Cecile McLorin-Salvant; nada fácil. Sin embargo, la afluencia de público fue muy buena, probablemente un 80% de capacidad, lo cual es magnífico para una banda debutante en el Festival.
Iniciaron cautos, midiendo a su público y de ahí le fueron subiendo en intensidad. El público, atento en todo momento, en breve empezaba a mover la cabeza al furioso ritmo de Claroscuro, El Loco y El Atraco de la Furgoneta Gris. Para este momento, ya se veía mucha gente, especialmente en la parte de atrás, bailando. Chapala Blues terminó de enloquecer al público y cuando los chicos se bajaron del escenario en Tequila Death para sonar sus cencerros entre el público, este era completamente de Troker.
Cerrando con Príncipe Charro, el reclamo del respetable por una más no se hizo esperar. Aplausos y gritos llevaron al MC a preguntar si querían otro “shot” (de tequila, claro) y los chicos no se hicieron del rogar, aplanando al personal con Fíjate que Suave. Y nomás porque de veras el lugar tiene que estar cerrado a las 12, si no, yo creo que se hubieran seguido.
En fin, palabra de honor que estos chicos se lucieron. Orgullo nacional sin lugar a dudas.